La decisión de Apple en la dirección de mostrar datos sobre el estado de las baterías en sus terminales iPhone puede haber servido para impedir que las demandas contra Apple no tengan cabida, pero ha dejado entrever los métodos de la compañía para ocultar información vital sobre la degradación de las baterías.
Tras anunciar en diciembre que el software en iOS ralentizaba los teléfonos con baterías degradadas, Apple pidió disculpas y rebajó el precio del cambio de batería de 78 dólares a 29 dólares. Pero según Reuters, Apple ha ocultado el hecho de que una batería degradada no sólo no es capaz de aguantar una carga normal, sino que también degrada el rendimiento de los móviles. La falta de transparencia sobre esto ha hecho que muchos usuarios hayan comprado un iPhone nuevo en vez de cambiar la batería.
Es decir, Apple no ha sido clara en este punto, dando lugar a que los usuarios piensen que el problema de la lentitud del terminal no está asociado con la batería, asociando la mala experiencia de uso con un fenómeno de obsolescencia «normal» e inevitable.
Tradicionalmente, Apple ha baneado las apps relacionadas con la salud de la batería de la Apple Store por razones de seguridad, dejando fuera del acceso de los programadores datos como los ciclos de carga. Así, pues, la única forma que tienen los usuarios de conocer el estado de sus baterías es llevar el terminal a un servicio técnico de Apple o mediante software especial en el Mac, lo cual no está al alcance de todos los usuarios. Son solo hipótesis, aunque este tipo de estrategias dan que pensar.