La compañía de Santa Clara ha confirmado que cesa la producción de sus procesadores basados en la arquitectura Skylake, utilizada en los procesadores Core de sexta generación (serie 6000) que antecedieron a los actuales Core de séptima generación (Core 7000).

El anuncio del cese de producción llega poco antes de que se produzca el lanzamiento de los procesadores Core de octava generación (Core 8000), previsto para la primera semana de octubre, aunque Intel seguirá aceptando pedidos y realizando envíos de los Core 6000 por un tiempo limitado para no dejar a socios y fabricantes en la estacada.

Intel ha confirmado que seguirá aceptando pedidos de los Core 6000 hasta marzo de 2018 y que los envíos finalizarán en septiembre de 2018, lo que deja todavía un plazo bastante razonable para que tanto socios como fabricantes puedan cerrar sus cuentas.

Con la cercanía de los Core 8000, que elevan en dos el número de núcleos en todas las gamas (Core i3, Core i5 y Core i7) las generaciones actuales han perdido prácticamente su razón de ser, sobre todo si esa nueva generación acaba llegando a un precio muy similar al que han tenido los Core 6000 y Core 7000, así que es normal que Intel quiera poner fin a sus líneas más antiguas.