El jefe de márketing de CPUs de AMD, Don Woligroski, ha comentado en una entrevista que con Ryzen nos encontramos ante el peor escenario posible en referencia a todo el potencial que la arquitectura ZEN es capaz de ofrecer.

Con Ryzen enfrentaban una nueva arquitectura y un nuevo proceso de fabricación. Todo en sí era nuevo y el desafío que AMD debía superar era enorme, de hecho Intel, su mayor rival, separa desde hace años ambos cambios en diferentes generaciones y no enfrenta ambos de manera simultánea.

Por eso era el peor escenario posible, porque no podían introducir las mejoras y hacer las revisiones necesarias para pulir los resultados y obtener un mayor rendimiento tanto a través del IPC como del aumento de las frecuencias de trabajo de cada procesador.

Esto explica por qué los procesadores Ryzen están limitados en su mayoría a una frecuencia máxima de 3,9 GHz-4 GHz para funcionar de forma estable y con voltajes aceptables para un uso continuado a largo plazo, y también ha servido a AMD para explicar que tienen mucho margen de mejora con ZEN 2.

ZEN 2 ofrecerá un salto importante en rendimiento (IPC) y velocidades de trabajo, pero no se debe confundir con los procesadores Ryzen que estarán fabricados en proceso de 14 nm+, sino que esa arquitectura será la empleada en los Ryzen fabricados en proceso de 7 nm y conocidos de momento como «Ryzen 2».