Samsung no es precisamente nuevo en materia de procesadores, y usa tanto los Exynos de fabricación propia como modelos de Qualcomm (algunos los fabrica él) o de Spreadtrum, aunque estos últimos empieza ya a olvidarlos. Otra cosa es que hace es emplear dos chips distintos en sus gamas altas, principalmente en la línea S. Así, desde hace varias versiones vemos chips Exynos y Qualcomm a bordo de los S6, S7 y ahora también del Galaxy S8.
Podríamos hablar de capacidades de producción o de decisiones estratégicas, pero lo cierto es que todo es una cuestión de conectividad. Las operadoras móviles de todo el mundo poseen bandas tan distintas entre sí que no hay, por ahora, procesador que pueda con todas. De modo que el parque de Samsung se reparte entre países que reciben Exynos y países que reciben chips Snapdragon. Ya conocemos los modelos para el S8, así que es hora de enfrentarlos para ver qué cambia de una generación a otra. ¿Nos acompañáis?
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