Un nuevo despiece ha servido para confirmar que Nintendo Switch utiliza la versión estándar de Tegra X1, sin sorpresas ni mejoras de ningún tipo, aunque la “magia” que ha conseguido aplicar la compañía japonesa a su consola viene dada por dos grandes razones.

Una es el valor que aporta la idea de consola híbrida y las nuevas maneras de jugar, la otra son las herramientas de desarrollo exclusivas que han sido elaboradas con la colaboración de NVIDIA para que se pueda aprovechar fácilmente hasta el último “bit” de Nintendo Switch, y sin apenas esfuerzo.

El SoC Tegra X1 de Nintendo Switch tiene entonces la misma configuración que el que ya hemos visto en la gama SHIELD de NVIDIA, una CPU de cuatro núcleos a 2 GHz (Cortex-A57) y una GPU basada en el núcleo GM108 con 256 shaders (Maxwell).

Por potencia bruta la consola es muy superior a Wii U, un sistema que utiliza 2 GB de RAM frente a los 4 GB de Nintendo Switch y que cuenta con una GPU de gama baja basada en la arquitectura de las Radeon HD 4000. Sin embargo no llega a superar a Xbox One, y mucho menos a PS4.

Xbox One tiene el doble de RAM comparada con Nintendo Switch, un procesador x86 con ocho núcleos y una GPU más potente que suma 768 shaders.

Si intentamos comparar la potencia de la GPU de Nintendo Switch con un modelo utilizado en PC lo más cercano son las GT 920MX de portátiles, que también utilizan el núcleo GM108 y tienen 256 shaders.

A pesar de su escasa potencia la optimización hace maravillas, sólo hay que ver el acabado de The Legend of Zelda: Breath of the Wild.

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