Activision ha publicado una entrada en su blog para hablar sobre las medidas que está tomando para echar a los tramposos de Call of Duty Warzone, que no son pocos, suponen una lacra y crean frustración entre los jugadores que juegan sin recurrir a las triquiñuelas. El editor ha revelado que el martes expulsó a más de 60.000 tramposos y desde el lanzamiento del battle royale ya han sido baneados más de 300.000 jugadores de forma permanente.

En su mensaje Activision sostiene que la política contra los tramposos en Warzone y todo el universo Call of Duty es de “tolerancia cero” y no solo se centra en los jugadores. El editor también persigue a las compañías o personas que facilitan las trampas mediante la distribución de software no autorizado (que en ocasiones se entrega mediante un servicio de pago). “Estamos comprometidos a ofrecer una experiencia justa y divertida para todos los jugadores”, dice el editor en el comunicado.

Para luchar contra los tramposos, Activision destaca una serie de medidas ya adoptadas y entre las que se incluyen ofrecer actualizaciones de seguridad semanales, mejoras en los mecanismos para informar desde dentro del juego y autenticación en dos pasos (que ha anulado a más de 180.000 cuentas sospechosas). La compañía también lucha para eliminar el software no autorizado y ha incrementado los recursos de los equipos dedicados al desarrollo de software, ingeniería, ciencia de datos, monitorización y legal.

De cara al futuro, Activision se ha comprometido a poner más medios para mejorar su software antitrampas interno, la tecnología de detección y la monitorización. Además, afirma que prestará más atención a la comunidad mediante el diálogo bidireccional.

Las explicaciones y la ofensiva pública de Activision contra los tramposos llega después de que una serie de destacados jugadores expresasen su descontento sobre el estado de Call of Duty Warzone. En redes sociales como Twitter, Reddit o TikTok abundan los clips de vídeo grabados mediante la killcam (la cámara que permite ver cómo ha muerto el jugador) donde se pueden observar a usuarios usando aimbots y wallhacks, las dos trampas más habituales en este tipo de juegos.

Otros títulos similares a Call of Duty Warzone pero con una mayor audiencia como PUBG Mobile o Garena Free Fire no les tiembla el pulso a la hora de expulsar a los tramposos. PUBG Mobile anunció recientemente que había echado a más de 2 millones de jugadores en una semana y Garena Free Fire despachó a más de 30 millones en 2020. Por su parte, PUBG, que se vende por 29,99 euros, había baneado a más de 13 millones de usuarios tramposos a finales de 2018.

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